Presentación |
Benet Sarsanedas
(Rupit, 1942)
Formación A los quince años comienza su formación en el Ateneo de Girona, con las primeras clases de dibujo y los primeros paisajes al óleo. En la década de los sesenta monta un estudio en la calle de la Palla de Barcelona y entra en contacto con el ambiente artístico vanguardista de esta ciudad. Va regularmente al Círculo Artístico de Sant Lluc, donde perfecciona su técnica de dibujo, especialmente el desnudo. A partir de 1970 vive largas temporadas en París. Visita con frecuencia museos y galerías y pinta óleos y guaches del Sena, el Barrio Latino, Montparnasse, etc. París ha constituido siempre una gran fuente de inspiración para él; les estancias frecuentes en esta ciudad le permiten mantener el contacto con su mundo artístico y cultural. El año1978 sigue un curso de pintura al fresco en la Escuela Internacional de Pintura Mural de Sant Cugat del Vallès. Sus viajes y estancias en el Ampurdán, Castilla, el Maestrazgo, Asturias, las Alpujarras, y en Inglaterra, Italia, Holanda, Noruega, Checoslovaquia, Russia, América, China, Tailandia, Turquia i Marruecos, marcarán su obra posterior. En la década de los ochenta se establece definitivamente en Barcelona. Desde entonces expone regularmente en diferentes galerías de Cataluña, de ciudades del Estado español como Madrid, Palma de Mallorca o Gijón, y de Europa, como Venecia o Aquisgrán. En la actualidad reparte su tiempo entre el estudio de la Calle d’Amargós, en el Barrio Gótico, y los paisajes del Priorato.
El crítico de arte Rafael Manzano lo definió con las siguientes palabras: “Nos atreveríamos a decir que se trata de un pintor difícil y, al mismo tiempo, cándido y sencillo. Nacido en Rupit, hermoso cuerpo urbano de la “Cataluña vieja”, entiende el paisaje de un modo distinto al tradicional, por eso lo hemos calificado en un libro nuestro de “heterodoxo”. No busca en la naturaleza “lo bonito”, sus valores superficiales, esa capa epidérmica que ha malogrado tantas vocaciones. Benet Sarsanedas, como en su día expresó Cezanne, se preocupa de “penetrar en lo invisible”, de ahondar en el paisaje para descubrirle sus gestos íntimos y profundos. De ahí lo podemos encuadrar dentro de los expresionistas, por lo que tienen sus obras de carácter y de sentido. Esa acomodación de su paleta al rasgo intuido y secreto de las cosas lo lleva a trasladar a sus telas temas en los que flota una atmósfera intrahistórica; viejas ciudades, espacios dilatados y austeros, torres en las que se presiente el vuelo de las cigüeñas. (…) En los escenarios de este pintor jamás se piensa en algo plácido y tranquilo; esas nubes presagian tormenta; esos árboles esperan un viento desgarrador; en esos campos “parece que las cosas sueñan”, como escribió Machado. Un lienzo de Sarsanedas nunca nos deja indiferentes; hay en ellos ese “drama” sin el cual, como apunta Picasso, la obra de arte se desvanece. (1987)
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