Qué dice la crítica de la obra de Benet Sarsanedas?


Su pincel se mueve raudo, se tiene la impresión de que a veces la misma tela se convierte en paleta, van surgiendo matizaciones, densidades, se va profundizando en el cromatismo y el resultado final desprende atracción, calidez.

M. Castellanos. Catálogo Galería Van Dyck. Gijón, 1986


La luz es un elemento determinante, conseguido a base de sugestivas contraposiciones de zonas colorísticas. Distribuye la pasta con valores casi matéricos, organizando la composición y el tema por el mismo color, que no por el dibujo…

M. L. La Vanguardia, 15 de Diciembre de 1987


Benet Sarsanedas se preocupa de “Penetrar en lo invisible”, de ahondar en el paisaje para descubrirle sus gestos íntimos y profundos. De ahí que lo podemos encuadrar dentro de los “expresionistas”, por lo que tienen sus obras de carácter y de sentido. Esa acomodación de su paleta al rasgo intuido y secreto de las cosas lo lleva a trasladar a sus telas temas en los que flota una atmósfera intrahistórica: viejas ciudades, bosques frondosos, espacios dilatados y austeros…

R. Manzano. Catálogo Galería Van Dyck. Gijón, 1987


Benet Sarsanedas ha interpretado el paisaje con una asombrosa variedad de recursos. En unos cuadros el artista ha volcado un romanticismo refinado, con veladuras finísimas que refuerzan la elegancia del paisaje. En otros predominan los rojos y bermellones, la ardiente calidez del mediodía captada en cada pincelada. El rasgo es tortuoso en ocasiones y cruza la tela en todas las direcciones: el hermoso jardín que es Rupit bajo un cielo sonriente se transforma en maleza inexpugnable por medio de gruesos empastes. En todas las telas permanece, no obstante, la austeridad compositiva y la personalidad sin estridencias del pintor.

J. Zamora. Catálogo Galería Van Dyck. Gijón, 1989


A la austeridad temática (ausencia absoluta de anécdota) Sarsanedas contrapone un estilo en el que el binomio trazo-color resuelve y enriquece la concepción global y esencialista del cuadro.

M. E. Morató. Catálogo exposición 1989.


En la intensa expresividad de la obra de Benet Sarsanedas subyacen la complejidad de su dibujo, el crepuscular cromatismo que confiere a su pintura una dimensión acentuadamente dramática, y una moderada oscilación lumínica que nos viene determinada por la naturaleza del tema paisajístico y, así mismo, por la visión subjetivamente anímica del instante vivido por el artísta.

R. Kyoga Berliner. Catálogo Galería Van Dyck. Gijón, 1992


Sarsanedas considera que debe trabajar todas las técnicas posibles: óleo, lápiz, carbón, acuarela, gouache, litografía y, ocasionalmente, acrílico. Todas sus obras guardan una unidad expresiva de sentimientos y de admiración por la naturaleza, presente a base de trazos y masas cromáticas unidas y entremezcladas y, al mismo tiempo, diferenciadas a través de las armas básicas del pintor, la espátula y el pincel.

M. Martí Ayxela. Catálogo Sala Lambart. Barcelona, 1992


Benet Sarsanedas parece avanzar en cada ocasión hacia los límites de la figuración. Siempre fue la suya una pintura de atractiva factura, con el gusto por la mancha y los densos empastes, un fauve, y no solo por el color de gozosa llamarada, contrastante pero sujeto a gratas armonías, sino también por la intensidad expresionista de la pincelada.

Ahora, esos elementos puramente plásticos pasan paulatinamente de ser sustentadores del paisaje a ser el paisaje, protagonistas de una pintura más atenta a calidades, luminosidades y alegorías de color que a referencias figurativas, a veces casi perdidas o adivinadas en la lejanía. No pierden con ello substancia ni tampoco realismo –bien entendido- sus paisajes ganan en riqueza pictórica y emoción.

R.Suárez. La Nueva España. 1992


Una pincelada suya lo mismo puede ser un resumen de aquello que tenemos delante como, a través de una mesurada abstracción, una ampliación de detalles y significaciones francamente sugeridores. La calidad de la obra es indiscutible y se merece nuestro testimonio.

L. Ferrés Planella. Catálogo exposición 1995


El color y su disposición sobre el tema convierten la obra de Sarsanedas en una explosión de expresionismo que se refuerza a medida que el artista se va comprometiendo en buscar algo diferente. Este inconformismo es una constante en su obra, en todo su proyecto artístico, y por este motivo el concepto de arte que Sarsanedas intenta concebir no se ajusta a unos parámetros pre-establecidos sino que fluyen de la propia creatividad.

L. Ferrés Planella. Catálogo exposición 1997


Benet Sarsanedas, alejado de las constricciones que la realidad impone, da rienda suelta a una creatividad gozosa, con frecuencia violenta y expresiva, que viene a hacer hincapié en los gestos del trazo, en las largas pinceladas, en el juego de luces que surgen por doquier, y en una específica gama de color, moteada aquí y allá por algunas pinceladas, de mucho contraste, y una riqueza de veladuras que florecen bajo el pigmento y la complejidad de su dibujo.

Sección de crítica de arte. El Punto. 1999


Lo difícil y bello para un pintor es conseguir que su visión de un paisaje, de un objeto, o de una figura, deformados a conciencia para mostrarla envuelta en su fantasía creadora, llegue al público como una imagen limpia, serena, sincera y sugerente. Y todo esto, y mucho más, lo logra Benet Sarsanedas con su obra expresiva, elocuente, inteligible. Esa deliberada metamorfosis del mundo que contempla es uno de los encantos –quizá el mayor- de su singular creatividad.

Sección de crítica de arte. Correo del arte. 2001


Benet Sarsanedas es un pintor plenairista o airelibrista o naturalista. O dicho en plata: un pintor que se encuentra comodísimo plantando el lienzo en el paisaje en su afán de pintar el paisaje en el paisaje. Otro aspecto a destacar es que estamos ante un pintor de dicción rápida, expresionista y barroca, a quien tanto le sirve el lápiz como el carboncillo; el pincel, la espátula o, llegado el caso, la propia mano… Conviene tener muy presentes dos aspectos omnipresentes en su obra a la hora de abordarla: estamos ante un colorista nato, a quien el color físicamente le arrebata, y, como no, ante un pintor texturalista, a quien le arroban las texturas, los grandes empastes, todo aquello que hace que la obra tenga un peso, una densidad y una consistencia, lo que equivale a decir que, si hubiera escogido la abstracción o el informalismo como motivo, su obra tendría un valor que sobrepasaría meramente el de la representación formal.

A. Martínez Cerezo. Catálogo Galería Adriana. Barcelona, 2001


En esta exposición, tanto en los óleos como en los dibujos hay pasión por interpretar a través de la luz propia, la fuerza creativa de la luz.

J. M. Cadena, el Periodico 19 Septembre 2003

Benet Sarsanedas sabe que los paisajes nunca son estáticos, sino que en ellos bullen todo tipo de actividades que es necesario entender para poder elegir en cada momento las que mejor sintonicen con la propia personalidad. Mas que describir realidades formales, lo que hace es ayudar a que sobre las telas de los óleos o sobre los papeles de les acuarelas vivan una serie de emociones.

J. M. Cadena, Catálogo galería El Quatre 4. Granollers, 2004